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    Martin Silenius' House ("Hyperion", Dan Simmons)

    Notas para un bosquejo de la vida en la Hegemonía: Mi nuevo hogar tenía treinta y ocho habitaciones en treinta y seis mundos. Sin puertas: las entradas son portales teleyectores, algunos ocultos por cortinas, la mayoría abiertos a la observación y al ingreso. Cada habitación tenía ventanas por doquier y por lo menos dos paredes con portales. Desde el gran comedor de Vector Renacimiento veía los cielos broncíneos y las torres verdosas de Fortaleza Enable en el valle que yacía al pie de mi pico volcánico, y al volver la cabeza podía contemplar, a través del portal teleyector, hacia la extensión de alfombra blanca del salón para ver el Mar Edgar Allan estrellándose contra las torres de Punta Próspero en Nevermore. Mi biblioteca daba hacia los glaciares y verdes cielos de Nordholm, mientras que diez pasos me permitían descender por una pequeña escalera hasta mi torre, un estudio cómodo y abierto rodeado de cristal polarizado, que ofrecía una vista de trescientos sesenta grados de los más altos picos del Kushpat Karakoram, una cordillera a dos mil kilómetros del asentamiento más cercano de los confines orientales de la república de Jamnu, en Deneb Drei.
    El enorme dormitorio que compartíamos Helenda y yo se mece suavemente en las ramas de un Arbolmundo de trescientos metros en el planeta templario de Bosque de Dios y se conecta con un solario que se yergue en las áridas y salobres soledades de Hebrón. No todos nuestros paisajes eran agrestres: la sala de medios daba a una pista de deslizadores en el piso ciento treinta y ocho de una arcotorre de Centro Tau Ceti y nuestro patio se hallaba en una terraza que da sobre el mercado de la Sección Vieja en la bulliciosa Nueva Jerusalén. El arquitecto, un alumno del legendario Millon De-Havre, había incorporado pequeñas bromas en el diseño de la casa: la escalera bajaba a la torre, desde luego, pero igualmente jocosa era la salida de la torre, que conducía al gimnasio en el nivel más bajo de la Colmena más profunda de Lusus. También era muestra de humor el cuarto de baño para huéspedes, que consistía en inodoro, bidé, lavabo y ducha en una balsa abierta y sin paredes que flota en el violáceo mundo acuático de Mare Infinitus.
    Al principio, los cambios gravitatorios de una habitación a otra resultaban perturbadores, pero pronto me adapté, de forma que me preparaba subconscientemente para el tirón de Lusus, Hebrón y Sol Draconi Septem, anhelando inconscientemente la libertad de menos de 1 g estándar de la mayoría de las otras habitaciones.

    -- De Hyperion, Dan Simmons --

    2003-02-14 07:19 | Categoría: Libros | 0 Comentarios | Enlace

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