A contraluz

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    No guardes en la cabeza lo que te coja en los bolsillos

    Dicen (radiomacuto) que tan sabio consejo fue pronunciado por los labios de Albert Einstein. Aunque no hubiera sido reflexión profunda de (¿alguien lo duda?) tan privilegiada mente, siempre he creído que era una excelente recomendación. Incluso antes de conocer la frase.
    Pero empecemos por el principio: esto no es una defensa de las chuletas (aunque es una buena idea, quizá en otra ocasión). Lo que quiero es referirme a esa búsqueda incansable de El Libro. Sí, con mayúsculas. La más completa posible recopilación del saber en el más mínimo espacio.
    En la foto, diccionario Aristos, cuya versión actual tiene otro aspecto, y que sin duda ocupa un lugar de honor en tal viaje iniciático (Dña. Marina, gracias!) por ser, de algún modo, el punto de partida.
    A decir verdad, yo era feliz con mi Aristos. Aunque no exactamente de bolsillo, su razonable tamaño, así como sus gráficos, esquemas y apéndices, lo acercaban bastante al ideal; en mi opinión de aquella época, y a pesar de ser consciente de sus carencias.
    Feliz era y satisfecha me hubiera quedado con él pero, en algún momento, me adentré en la peculiar senda del freakismo. Remontaos conmigo a los más tiernos pasos de ese camino que, me consta, muchos habéis recorrido también. ¿Os acordáis de los Don Miki? ¿Quién no ha sentido envidia del Manual de los Jóvenes Castores? Aquel librito que, como el Libro Gordo de Petete, tenía respuesta a las preguntas más peregrinas, pero que, a diferencia de este último, semejaba mucho más manejable.

    Y así fue como el Aristos descendió el escalón de objeto divino en mi escala de valores, sustituido por el libraco de los tres sobrinos de Donald. Hasta que descubrí (¡qué chasco más gordo!) que el manual era más bien una biblioteca (menos práctica aún que el Aristos en lo que a posibilidades bolsilliles se refiere). Y que el mito estaba en aquello de que "tenía respuesta para todo", si bien hay que admitir que la tenía para bastantes cosas.
    Pero la semilla del ansia estaba sembrada. Y el anhelo por el Manual, aún sabiéndolo inexistente, persistía.
    Estaba condenada.

    Pero no. Repentinamente aparecieron Sophie y su librordenador.
    ¡Plaf! Al carajo con el papel. ¿Quién quiere soñar con el Manual pudiendo hacerlo con un chulísimo librordenador cuyo kit incluye un reloj-intercomunicador visual para que puedas estar en permanente contacto con tu perro? Fascinante.
    Pero admitámoslo, ir de aquí para allá con esa cosa bajo el brazo al final ha de ser incomodísimo.

    En fin, poco a poco, el oscuro objeto de deseo va cambiando, pero la esencia es la misma. Y los gadgets de hoy en día ocupan poco espacio. Sueño con una PDA equipada con una buena enciclopedia. No, mejor con una Buena Enciclopedia. En formato wiki, para que permita modificar, completar y actualizar su información. De hecho, la wikipedia no estaría mal. Y con unos cuantos diccionarios de idiomas. En un espacio suplementario al que ya tienen habitualmente para las personalizaciones típicas.

    Lo cierto es que no tengo PDA (aunque me encantaría) y no se cual es la capacidad media de tales bichos. No obstante, creo no estar fantaseando demasiado. Más aún cuando ya se hacen cosas como el papel digital (o algo así). Además, estoy segura de que caben en un bolsillo (por fin va a ser cierto que el saber no ocupa lugar).

    Claro que cuando tenga (estoy segura de que lo lograré) una de estas, soñaré con algo semejante a las pulseras de conexión a la esfera de datos que se describen en el mundo imaginado por Dan Simmons en Hyperion (y sus secuelas: El Fin de Hyperion, Endymion y El Ascenso de Endymion).
    Y es que soñar es gratis.

    Adendum: "Y son los sueños los que tiran de nosotros hacia el futuro"

    2003-11-06 06:55 | Categoría: Matinando | 5 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: Marcos Fecha: 2003-11-06 08:43

    Friki
    Tendré en cuenta lo de la PDA



    2
    De: eledhwen Fecha: 2003-11-06 22:59

    :mmmm
    ¿Eso qué quiere decir? ¿que me vas a regalar una?



    3
    De: skiffer Fecha: 2003-11-07 21:02

    Mi querida Eledhwen, la verdad es que parece que estas pidiendo una PDA, no sé de que te extraña lo que te dice Marcos, con ganas de decirte eso mismo venía yo.

    En cuanto a lo del espacio para la enciclopedia, ya está resuleto, hay tarjetas Compact Flash de hasta 3 GB, ¿qué no entra en ese espacio?, lo que haría falta es que las PDA admitieran ese formato o que llevasen incorporado algo similar (no sé, a lo mejor ya lo llevan...)

    En cualquier caso, en un par de añitos los PDA van a ser tan comunes como los móviles, o mejor dicho, se van a fundir con éstos, de hecho ya hay algunos modelos en el mercado que van en esa línea, por lo que el transporte ya no sería un problema.



    4
    De: Jamfris Fecha: 2003-11-10 07:24

    Pues yo que quieres que te diga.. me quedo con el libro de Sofia! :D (aunque no le haría ascos a una PDA :P)

    Ale, namis!

    PD: Hola Markitus! ^^



    5
    De: Serendipiti Fecha: 2006-07-18 10:52

    Muy simple: El ARISTOS también es una pieza en mi formación. Por fin lo he recuperado después de 25 años!



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